Diseño Tendencias

El Diseño como motor de innovación

Por César Domínguez. Director de Innovación y Desarrollo, zeBRAND.

Cada vez que abrimos un periódico, vemos las noticias o escuchamos el balance anual de grandes empresas o, incluso dentro de las estrategias de gestión de instituciones gubernamentales nacionales e internacionales, parece hacerse más común la necesidad de usar la palabra “INNOVACIÓN”, como vehículo para posicionar un discurso político, social o económico ante una determinada audiencia.

El pensamiento creativo, la innovación y las nuevas tecnologías, han alcanzado un preponderante nivel de desarrollo en la búsqueda de soluciones a los problemas cotidianos, constituyendo un gran aporte a la economía local e internacional, así como un factor de identidad relevante en un mercado cada vez más dinámico, competitivo y globalizado. Su esencia aporta valor al patrimonio cultural, social y empresarial, permitiendo potenciar su impacto, experiencia y posición competitiva, al tiempo de constituir un claro aporte a la calidad de vida de las personas y la sociedad en general.

Las empresas buscan constantemente diferenciarse de la competencia para obtener el codiciado Top Mind de la marca, mejorando la experiencia de consumo y elevando sus utilidades; Las instituciones sociales o con fines benéficos, lo incorporan dentro de sus procesos de desarrollo como forma de descubrir y desarrollar nuevas alternativas para mejorar la calidad de vida, aminorando el impacto de los problemas sociales cotidianos por medio de vías que antes no se habían explorado; Los artistas y creativos la utilizan como fuente para la creación de nuevas ideas que permitan ampliar los horizontes de la cultura en busca de nuevas oportunidades estéticas y experienciales. Sea cual sea la fuente, la innovación y el proceso creativo, parecen tener un rol esencial dentro de la sociedad contemporánea.

Muchas teorías se han generado en torno a la innovación y al pensamiento creativo, y muchas disciplinas han tratado de presentarlas como propias y exclusivas. Sin embargo la experiencia ha demostrado que su esencia es absolutamente multidisciplinaria, pues nace de un proceso de trabajo caracterizado por una secuencia reiterda de etapas de pensamiento divergente (común a las disciplinas creativas) y etapas de pensamiento lineal (común en las disciplinas científicas).

Gestión, economía, tecnología, comunicación y creatividad, se integran en un modelo iterativo de trabajo conjunto, integrando armónicamente el pensamiento holístico (hemisferio derecho del cerebro) con el pensamiento racional (hemisferio izquierdo del cerebro).

Pero para entender su impacto es necesario establecer una diferencia entre los conceptos Creatividad e Innovación. Creatividad es la capacidad de creación original, basada en la búsqueda exploratoria de nuevas alternativas. La innovación por su parte, es la capacidad de creación de nuevas alternativas, considerando su introducción en un mercado específico. En otras palabras, la innovación necesariamente responde a un proceso creativo con orientación a un mercado en el cual se inserta, generando un vínculo directo entre el pensamiento holístico y el pensamiento lineal.

En Chile, tanto los procesos formativos como la cultura organizacional parecen no responder cabalmente a este nuevo requerimiento. Por un lado, la sociedad parece discriminar el pensamiento holístico desde los primeros años de formación académica, desarrollando modelos de formación basados en el método científico y la experiencia. Por su parte, la cultura organizacional de empresas e instituciones tiende constantemente a separar a los profesionales según sus áreas de desempeño, y estableciendo estructuras altamente jerarquizadas, dónde no queda espacio para el pensamiento creativo en la mesa donde se toman las decisiones de alto impacto.

En la actualidad, los principales cambios parecen desarrollarse desde la academia y focos empresariales aislados. Cada vez son más las Escuelas de Ingeniería y Administración Empresarial en todo el mundo donde se incorporan cátedras de innovación basadas en las metodologías de Design Thinking (Pensamiento de Diseño), una metodología de pensamiento creativo basado en las ideas expuestas en el libro de Peter Rowe, en 1987. Esta metodología busca otorgar estructuras de pensamiento creativo a profesionales de las áreas científicas del pensamiento, como forma de responder a los nuevos requerimientos del mercado global, sin embargo, la experiencia demuestra que el mayor éxito en la aplicación de estas metodologías, se alcanza en el desarrollo de proyectos interdisciplinarios, considerando las metodologías creativas en el centro del modelo proyectual.

Empresas como Apple, Google, 3M, IDEO, son ejemplos claros del impacto que tiene la construcción de modelos de negocios basados en la innovación, donde el pensamiento creativo y el diseño como vehículo para la creación de valor, son parte cebtral de su modelo de gestión.

Así el Diseño ha empezado a comprender el rol central que tiene en la sociedad, siendo protagonista de los nuevos cambios en el paradigma del pensamiento creativo, y configurándose como una metodología de trabajo, más que como una disciplina. Paulatinamente ha dejado de ser percibido como una mera variable estética del proyecto, para cumplir un rol central en las principales decisiones estratégicas de la organización y la sociedad.