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¿Por qué el diseño es un elemento tan importante para el éxito de un producto?

Por PuroMarketing

Una de las cuestiones que diferencia a unos productos de otros es su diseño, el modo en el que se presentan al mundo. El diseño de los productos se ha convertido en material para el análisis y el estudio, pero también para premios, reflexiones y casos de éxito que explican cómo unas marcas lograron posicionarse en situaciones muy distintas a las que estaban cierto tiempo atrás. Solo hay que pensar en el caso de Apple, que pasó de ser una empresa con graves problemas de supervivencia a ser una de las marcas más valiosas del mundo cambiando de estrategia, añadiendo el diseño como uno de los motores diferenciales de sus productos.

Y es que el diseño no es solo un elemento más dentro del producto y de la estrategia, no es un elemento que la marca debería tener en cuenta para hacer una suerte de ‘upgrade’ de lo que está vendiendo, sino que funciona de un modo mucho más completo y mucho más complejo. El diseño del producto es mucho más poderoso y tiene un impacto mucho mayor. El diseño puede cambiar por completo la relación que el consumidor establece con el producto que está comprando.

Como apuntan en las conclusiones de un análisis en Warc, el diseño no es simplemente algo que añade más costo o una especie de indulgencia en la que cae la marca. No es simplemente el capricho por hacer algo bonito. Es, en realidad, un elemento que puede ayudar a crear valor financiero para la marca y, sobre todo, un elemento que se puede convertir en un poderoso aliado para los marketeros a la hora de posicionar y potenciar la marca. El buen diseño puede servir para generar crecimiento y para potenciar los ingresos de la compañía.

Y todo ello hace que el diseño, ya sea del logo o de los propios productos, no deba dejarse en manos del azar y no deba quedarse simplemente en lo que a unos les gusta más. Al fin y al cabo, muchas veces las decisiones de diseño se toman de forma altamente subjetiva. En vez de establecer parámetros de negocios que apuntalen lo que se está escogiendo, la decisión se toma partiendo de lo que los ejecutivos de más poder de la compañía quieren o de lo que ellos aman o simplemente partiendo de aquel diseño que ha logrado un mayor consenso.

Y esto, tanto una posición como la otra, es un serio error, que hace que las compañías no logren los mejores resultados y, sobre todo, que no estén haciendo lo mejor que podrían hacer en cuestiones de diseño.

Cómo escoger el diseño perfecto

Para quedarse con un diseño o con otro, la marca no debe quedarse con aquello que les gusta a sus directivos. Las decisiones tienen que tomarse partiendo de un análisis en profundidad y objetivo sobre lo que se tiene delante. Hay que medir el potencial ROI que ofrecen todas esas opciones y establecer cuál de todos los potenciales diseños tendrá un mayor impacto en la marca, cuál logrará mejores resultados. Ese es el que tiene que ganar.

Escoger un diseño u otro es por tanto una decisión que debe partir de un análisis tan profundo de los hechos como ocurre con otras muchas decisiones de negocio. Las marcas tienen que hacer un trabajo muy profundo de campo, para comprender qué ocurre en su mercado en lo referente al diseño y a la importancia que los consumidores le dan al mismo y para establecer relaciones entre inversión y retorno que permitan escoger del modo más efectivo posible.